Fracasan tres de las cinco plantas previstas en el puerto de Bilbao para producir biodiesel

Nuevamente desayunamos con la noticia de un nuevo batacazo de la industria del biodiesel y es que ya nadie se extraña de estos titulares tan catastrofistas. El artículo editado hoy en el diario "El correo" explica como se ha ido deshinchando la gran expectativa creada en torno a los llamados biocarburantes de primera generación por diferentes factores, tales como la importación de biocarburantes desde terceros países y la desacreditación que han ido sufriendo sobre su teórica sostenibilidad, sobre su posible reducción de combustibles de origen fósil o su capacidad para disminuir de manera significativa la emisión de gases de efecto invernadero.

Por más que se hayan presentado estudios a favor de la sostenibilidad de los biocarburantes, como el realizado por el CIEMAT "Análisis de Ciclo de Vida de Combustibles alternativos para el Transporte" o los estudios editados por APPA "Biocarburantes y Desarrollo Sostenible: Mitos y realidades" y "Nuevos indicios sobre la escasa incidencia de los biocarburantes en la evolución de los precios de las materias primas agrícolas" . Pero siempre nos acordamos de que es un tipo de energía renovable que arrasa con bosques, que afecta a zonas de alta biodiversidad o con gran capacidad de reserva de carbono y que estimulan la subida de los precios de los alimentos provocando hambrunas desmesuradas. Nada más incierto. Como ejemplo, os dejo una noticia donde se puede ver como el sector alimentario lleva realizando estas acciones desde hace bastante tiempo y que han encontrado en los biocarburantes su chivo expiatorio.

La realidad es que los biocarburantes son la única opción viable para la disminución de la dependencia de combustibles de origen fósil de procedencia exterior, contribuyendo decisivamente a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (entre un 35 y 50% antes del 2017) y otros contaminantes, incluyendo en este cálculo tanto las emisiones que puedan derivarse directamente de los cambios del uso del suelo como las de óxido de nitrógeno procedentes del uso de fertilizantes.

La realidad es que según las últimas estimaciones realizadas por la Comisión Europea señalan que el cumplimiento del objetivo de obligatoriedad del 10% para 2020, será posible dedicando un máximo de 12 millones de hectáreas de tierras en la UE, el 10% del total, donde España es uno de los países de la CEE que mayor porcentaje posee de tierras en desuso. No olvidemos que la ambición de los biocarburantes no es cubrir el 100% de la demanda de los combustibles, sino tan sólo una pequeña cantidad.

La realidad es que estas estimaciones se verán reducidas con la llegada de los denominados biocarburantes de segunda generación, como los derivados de la explotación de microalgas, del uso de residuos agrícolas-forestales-industriales, de cultivos energéticos non food..., que reducirá el espacio de tierra necesaria para su producción además de no competir con el sector alimentario.

Microalgas, estado del arte (3.- Sistemas de cultivo)

A diferencia de los cultivos terrestres, las microalgas crecen extremadamente rápido, ya que comúnmente pueden doblar su biomasa dentro de las primeras 24h. Los tiempos de duplicación en la "etapa exponencial de crecimiento" es de 3,5h aproximadamente. Dependiendo de la especie, las microalgas producen diferentes tipos de lípidos, hidrocarburos y otro tipo de moléculas complejas.

Los métodos utilizados para la producción de microalgas a gran escala son los sistemas abiertos de "raceway ponds" y cerrados o "fotobioreactores". Veamos en qué consiste cada uno.


Raceway ponds:

Sobre este tipo de tecnología se ha experimentado desde 1950 y existe una extensa experiencia en su ingeniería. Las mayores instalaciones de producción de biomasa basadas en este método, ocupan áreas de unos 440.000 m2 (Spolaore et al., 2006).

Los sistemas raceway constan de un circuito de bucles y canales por donde circula el cultivo y mezclado mediante una rueda de paletas (paddlewheel) que homogeniza los nutrientes y los microorganismos. El flujo es guiado alrededor del sistema de bucles por deflectores (baffles) dispuestos en los canales. El material del que son construidos suele ser hormigón o tierra compactada y recubiertos con plástico blanco que mejora la captación luminosa por parte del alga.

Durante el día, el cultivo es alimentado de manera continua por la parte inicial, donde la rueda de paletas comienza a generar el flujo. La retirada de desechos y microorganismos se lleva a cabo al final del recorrido por la parte trasera de la rueda. El sistema de rueda que genera el movimiento posee un tiempo de operación de 24h, para evitar de esta manera la sedimentación del cultivo.

El enfriamiento del sistema se logra simplemente por evaporación, siendo este aspecto una de las ventajas que posee sobre otras tecnologías, aunque la perdida de agua puede llegar a ser muy significativa. Debido al intercambio gaseoso que realizan este tipo de sistemas con la atmósfera, el uso de dióxido de carbono es mucho menos eficiente que en el caso de fotobioreactores.

La productividad se ve afectada por la contaminación de otras especies de algas no deseadas o de microorganismos que se desarrollan con nuestra alga en cuestión. De forma general, la concentración de biomasa en sistemas abiertos permanecen a niveles bajos debido a que el cultivo está pobremente mezclado y los haces luminosos no pueden acceder a la "zona ópticamente oscura".

La generación de biomasa a partir de microalgas y la extracción de aceite para la producción de biodiesel ha sido estudiado y evaluado de manera muy extensa en los sistemas abiertos raceway ponds. Los Raceways son sistemas menos caros que los fotobioreactores debido a su menor coste de construcción y operación, aunque la producción de biomasa también es menor.


Fotobioreactores:

A diferencia de los sistemas abiertos, los fotobioreactores permite el cultivo de una única especie de microalga durante un tiempo prolongado. Son idóneos para producir una gran cantidad de biomasa algar.

Los fotobioreactores tubulares consisten en una serie de tubos transparentes consecutivos, normalmente fabricados de plástico o vidrio. Es sobre estos tubos donde a luz incidirá sobre las microalgas para la realización de la fotosíntesis. Generalmente poseen un diámetro limitante de unos 0,1m o menos, debido a que un mayor rango impediría la entrada de luz a las zonas profundas ya que es necesario que la densidad del cultivo sea muy elevada para conseguir un alto rendimiento de biomasa. El colector solar o tubos son orientados para maximizar la captura de luz solar. De forma habitual, la disposición de los tubos solares están colocados en paralelo y colocados sobre el suelo.

Otro sistema de organizar los tubos solares es de forma horizontal, paralelos unos a otros en forma de valla, para lograr de esta manera un aumento del número de tubos activos para un área determinada. Además la orientación siempre será Norte-Sur.

La superficie del suelo es a menudo pintado de color blanco o recubierto de plástico para incrementar la reflectancia o albedo, aumentando de esta manera la cantidad de luz recibida por los tubos. Existen otras variantes de fotobioreactores (Molina Grima et al., 1999; Tredici, 1999; Pulz, 2001; Carvalho et al., 2006), pero no son los que normalmente se usan.

La iluminación artificial de los fotobioreactores es una técnica existente, pero demasiado caro en comparación con la luz natural. Sin embargo se ha estado usando para la producción a gran escala de biomasa, particularmente en el caso de productos de alto valor añadido.

La sedimentación de la biomasa en los tubos se previene mediante el mantenimiento de un flujo turbulento elevado. El flujo será producido por una bomba mecánica (de fácil diseño y operación, aunque puede producir daños en la biomasa) o por bomba de burbujas (de menor flexibilidad y requerimiento de una fuente de aire).

La fotosíntesis genera oxígeno, por lo que a altos niveles de irradiancia se pueden lograr concentraciones mayores de 10g O2/m3, pudiendo llegar a inhibir el proceso fotosintético (retroalimentación negativa). Además, en estas condiciones, el exceso de oxígeno y luz solar pueden producir daños por fotoxidación de las células. Para prevenir estos factores, los niveles máximos de tolerancia del oxígeno disuelto no deben sobrepasar el 400% del valor de aire saturado. El oxígeno no puede ser eliminado del interior de los tubos del fotobioreactor. Este hecho limita la distancia de recorrido del cultivo ya que debe ser periódicamente enviado a la zona de desgasificación, donde el oxígeno será secuestrado mediante una corriente de burbujas de aire. De forma general, un tubo no debería exceder los 80 m de recorrido, aunque la distancia exacta depende de varios factores incluyendo la concentración de la biomasa, la intensidad luminosa, el flujo y la concentración de oxígeno en la entrada del tubo.

Durante el recorrido del cultivo a través de los tubos, el pH se verá incrementado por la consumición de dióxido de carbono, por lo que se deberá regular la entrada del gas tanto en la zona del desgasificador como en otros puntos a lo largo del tubo, con el fin de prevenir la limitación de carbono y un aumento excesivo del pH.

Los fotobioreactores precisan de un enfriamiento durante las horas de luz, además de que en la noche también es necesario un cierto control de la temperatura. Por ejemplo, la pérdida de biomasa producida por la noche puede ser reducida mediante la disminución de la temperatura durante estas horas. Los métodos más usados para producir el enfriamiento del cultivo serían el uso de intercambiadores de calor localizados en el desgasificador, uso de agua pulverizada directamente sobre los tubos.

El Gobierno cede a la presión y pacta mantener el pre-registro de renovables

Ahora sí, ahora no. El gobierno cede a la presión del sector energético renovable y anulará la petición de derogación de "pre-registro" aprobado la semana pasada en el senado. Esto quiere decir que no se hace nada y se dejan las cosas tal y como estaban. Y no es que se estuviese mucho mejor en la situación previa a esta iniciativa, pero en este caso, es peor el remedio que la enfermedad.

Estas cosas pasan en todos los sectores de la sociedad, ya sean científicos, tecnológicos e incluso sociales, donde la clase política no escucha las ideas y pretensiones de las personas directamente implicadas y que más saben del asunto en cuestión.

En teoría, si no hay sorpresas hoy en el Congreso, el pre-registro de renovables, ideado por Industria, seguirá existiendo. Este pre-registro se creó en el Real Decreto-Ley 6/2007 para ordenar el crecimiento de renovables. Todos los nuevos proyectos deben acudir a inscribirse a Industria. Si tienen la documentación en regla, les inscribirá (aunque se superen los objetivos marcados para 2010, por ejemplo, 20.155 megavatios en eólicas). Así podrán cobrar las primas actuales. Los que no estén inscritos, tendrán las nuevas primas que fije una futura legislación.

Para aquellas personas que no sean conocedoras del tema, está idea surgió desde el colectivo formado por CIU, PSOE y el Ministerio de Industria:

Tanto PSOE como CiU creen ahora que la iniciativa en el Senado fue "un mal paso". "Todos lo hemos complicado mucho", admitió a EXPANSIÓN el portavoz de economía de CiU en el Congreso, Josep Sánchez Llibre. "Oyendo al sector nos hemos dado cuenta de que queremos dar marcha atrás", reconoció.

Ahora no es cuestión de echarse la culpa unos a otros (aunque lo harán), sino de seguir buscando medidas que faciliten una mayor inclusión de la energía renovable en el mix energético nacional, cumpliendo de esta manera las perspectivas marcadas en las políticas energéticas.

Animo.

La batalla en renovables amenaza con un conflicto España-EEUU

Estos últimos días se puede observar un gran número de noticias que reflejan el malestar que ahonda en el sector de las renovables, donde los más afectados en este momento son los que dedican su energía al sector de la termosolar. Las modificaciones en el régimen de tarifas, perdidas de subvenciones, inclusión del registro de preasignación y más actual, la rebaja del fondo para tecnología y ciencia (I+D) hacen de España un país con una serie de huecos legales que puede ser aprovechado por terceros países como Estados Unidos. Ya ocurrió algo parecido con la financiación desleal que sufría el biodiesel procedente de Estados Unidos y que generó un problema de Dumping (ahora parece que será el biodiesel procedente de Argentina el que pueda entrar en España a menor precio que el nacional)

Todas estas idas y venidas pueden traer consecuencias en forma de batalla entre los sectores renovables de ambos países:


El cambio normativo introducido la semana pasada por el Senado en renovables, y que se prevé que mañana complete el trámite definitivo en el Congreso, está provocando daños colaterales con dimensiones impredecibles, entre ellas las diplomáticas.Todas las asociaciones están pidiendo, en mayor o menor medida, que el Gobierno corrija la inseguridad y aclare el futuro marco normativo. Algunas, como la de la industria termosolar, Protermosolar, han ido un paso más allá y han amenazado con demandas por daños y perjuicios al Ministerio de Industria.Es precisamente en termosolar donde se están produciendo los mayores problemas, que podrían derivar en fricciones institucionales de España con países como Estados Unidos.

La energía termosolar ha atraído a España a grandes grupos de energías limpias e industriales internacionales, como Solar Milennium o Man Ferrostaal, ambos germanos. Pero destaca, sobre todo, el gigante Florida Power & Light (FPL), por sus implicaciones empresariales e institucionales. Todos estos grupos están en Protermosolar, tal como se puede comprobar en la página web oficial de la asociación. FPL quiere hacer de la energía termosolar su puerta de entrada en España, con un megaproyecto de entorno a 100 megavatios en Extremadura y con inversiones valoradas en 600 millones de euros.

Fuentes del sector advierten que Florida Power no se quedará parada a nivel institucional tras el jarro de agua fría que está sufriendo en termosolares, especialmente teniendo en cuenta su procedencia de EEUU, un país donde la mediación institucional, vía lobby, está al orden del día y es algo natural


Veremos a ver qué ocurre.

Microalgas, estado del arte (2.- Producción de biomasa a partir de algas)

Por norma general podemos afirmar que la producción de biomasa a partir de microalgas es más cara que la obtenida mediante el cultivo de especies tradicionales terrestres. La explotación de cultivos terrestres posee un rango de producción que ha sido mejorado durante miles de años mediante su uso alimentario. Tanto la maquinaria como las labores culturales se encuentran totalmente adaptadas y muy evolucionadas. Pero, son los organismos fotosintéticos terrestres los más eficientes desde el punto de vista fotosintético??

El crecimiento fotosintético requiere luz, dióxido de carbono, agua y sales inorgánicas. Las plantas tradicionales desarrollan diferentes sistemas tisulares que desarrollan diversas funciones. La energía transformada en las zonas verdes (hojas y en ocasiones tallos) tiene la principal función de garantizar la supervivencia de la planta y para ello se concentra en mayor cantidad en los frutos-semillas, por lo que gran parte de la energía asimilada se "perderá" en desarrollar el resto de los tejidos. Sin embargo, en el caso de las microalgas, se puede afirmar que será toda la superficie del organismo el que realice la función fotosintética, obteniendo un mayor rendimiento en la transformación de la energía lumínica a energía química. Esto coloca a las microalgas en la base de la cadena trófica, transmitiendo la energía al resto de escalones.

Un crecimiento medio de las microalgas precisa una serie de elementos inorgánicos que constituirán la célula. Los elementos denominados esenciales incluyen nitrógeno, fósforo, metales y en algunos casos silicio. Unos requerimientos mínimos nutricionales podrían ser estimados usando una aproximación a la formula molecular de su biomasa:

CO 0.48 - H 1.83 - N 0.11 - P 0.01

Los nutrientes como el fósforo deben ser suministrados en exceso debido a que la mayoría de las formas en las que se encuentra están en forma de complejos metálicos, por lo que no todo el fósforo es bioasimilable. El agua del mar suplementada con fertilizantes comerciales nitrogenados y fosforados con una pequeña cantidad de otros micronutrientes es comúnmente usado para el desarrollo de microalgas marinas (Molina Grima et al., 1999)


La biomasa de microalgas contiene aproximadamente un 50% de carbono de base seca (Sanchez Mirón et al., 2003). Todo este carbono deriva del CO2 atmosférico. Una producción de 100 Tn de biomasa de algas ha fijado de media 183 Tn de dióxido de carbono. El CO2 debe ser suministrado de manera continua durante las horas de luz y controlado mediante sensores de pH que minimizan las pérdidas por exceso de inputs y regulan la acidez. Para la producción de biodiesel, el uso de CO2 procedente de plantas que usan recursos fósiles para la obtención de energía, posee un gran potencial debido a que está generalmente disponible y tendría un bajo o nulo coste (Sawayama et al., 1995; Yun et al., 1997)

Teóricamente, el biodiesel procedente de microalgas puede poseer un balance de CO2 neutro, siempre y cuando la energía necesaria para la producción y el procesamiento del alga viniera de la combustión del propio biodiesel y del metano producido en la digestión anaerobia del residuo de biomasa generado tras la extracción del aceite.

La producción de biomasa a gran escala usa generalmente cultivos continuos durante las horas de luz, en el que la inclusión de medio de cultivo fresco en cantidades constantes y la retirada de microalgas es un proceso continuo. El aporte de nutrientes cesa durante la noche, mientras que la mezcla y homogenización del cultivo debe ser continuo, para prevenir la sedimentación de la biomasa. Aproximadamente un 25% de la biomasa producida durante el día se pierde en horas de oscuridad debido a la respiración celular. Dicho porcentaje depende de los niveles de luminosidad en los que el alga ha crecido, la temperatura del cultivo y la temperatura de las horas donde no hay luz. Los métodos utilizados para la producción de microalgas a gran escala son los sistemas abiertos de "raceway ponds" y cerrados o "fotobioreactores"

Microalgas, estado del arte (1.- Introducción)

Saludos Bloggeros. Este post será el inicio de una serie, que espero disfrutéis, sobre las microalgas y su cultivo para la producción de energía, además de las tecnologías existentes de explotación, que están haciendo de estos microorganismos una nueva fuente de materia prima renovable .


Microalgas, estado del arte (1.- Introducción)

Las microalgas se definen como organismos unicelulares fotosintéticos que abundan en aguas dulces, salobres y ecosistemas marinos de toda la tierra. Estos organismos al igual que la plantas, son capaces de utilizar el CO2 y la luz solar para generar complejas biomoléculas necesarias para su supervivencia. Un tipo de moléculas sintetizadas por algunas especies son los lípidos neutros o triacilgliceroles (TAG´s), que bajo ciertas condiciones de stress pueden acumular una cantidad importante de lípidos (más del 50% de su peso celular en seco).

La biodiversidad de las microalgas es enorme, con decenas de miles de especies que han sido descritas y con más de 10 millones existentes aún por catalogar. Se clasifican en procariotas (cianobacterias o algas verdeazuladas) y eucariotas.

Existen diferentes aspectos que hacen de la producción de biocombustibles a partir de algas un interesante campo donde investigadores y empresarios han depositado su atención:

- Alta productividad por hectárea, en comparación con los cultivos tradicionales
- Materia prima basada en usos non-food
- Uso de tierras no productivas o no arables.
- Utilización de un amplio rango de tipos de agua (dulce, salobres, marinas y residuales)
- Producción de varios tipos de biocombustibles y subproductos valorizables.



Existe el consenso general de que se deben considerar aún muchas cuestiones dirigidas al I+D, necesarias para llevar a cabo una comprensión fundamental de las tecnologías de escalado, para producir biocombustibles de una forma sostenible y económica suficiente para competir con los productos basados en el petróleo. Para acelerar este sector sería necesario establecer un banco de cepas de acceso directo con información sobre sus rendimientos, crecimiento, limitaciones..., evitando de esta manera la duplicación de esfuerzos que en muchas ocasiones se producen entre instituciones de investigación.

Las investigaciones llevadas a cabo durante los últimos 50 años han demostrado que las microalgas son capaces de producir una amplia cantidad de intermediarios químicos e hidrocarburos que ofrecen la posibilidad de sustituir los productos derivados del petróleo o del gas natural. Tres componentes principales pueden ser extraídos de la biomasa de las microalgas; lípidos (incluyendo triglicéridos y ácidos grasos), carbohidratos y proteínas. La bioconversión de estos productos en alcoholes, metano, hidrógeno, ácidos orgánicos y la conversión catalítica de parafinas, olefinas y compuestos aromáticos, hacen de la explotación de las microalgas una verdadera industria de biorefinería.

Las microalgas juegan un importante rol en la capacidad productiva global. Aunque producen solamente 0,2% de la fotosíntesis de la biomasa, se estima que aproximadamente realizan la fijación del 50% del carbono orgánico global y que contribuyen entre el 40-50% a la oxigenación de la atmósfera.

Bajo las limitaciones de las tecnologías actuales, las algas pueden convertir el 15% de la radiación solar disponible mediante fotosíntesis (PAR-photosynthetic available radiation) o aproximadamente el 6% de la radiación incidente total. En contraste, los cultivos terrestres, poseen una eficiencia de conversión fotosintética menor. Por ejemplo, la caña de azúcar, uno de los cultivos terrestres más productivos, no superan en ningún caso el 3,5-4% de PAR.

En este campo, existe como en la mayoría, una serie de barreras técnicas, económicas o regulatorias que deben ser enfocadas para lograr el desarollo de una industria a gran escala basada en los biocombustibles.

Cultivos energéticos: Problemas de recolección

En la actualidad, se puede afirmar que no existe un mercado maduro de biomasa que permita garantizar con antelación el suministro a largo plazo de las Plantas de Biomasa. La cadena logística de suministro no está definida con certeza, ni en cuanto al coste, ni en cuanto a los componentes de la misma y la dispersión de la propiedad de la biomasa complica la consecución de contratos de garantía de suministro.

Los “cultivos energéticos” son aquellas especies y variedades vegetales, herbáceas o leñosas, cuyo principal objetivo es la producción de biomasa con fines energéticos. Esto supone un nuevo enfoque de la agricultura denominada “Agroenergética”. Las principales propiedades de estos cultivos son:

· Especies y variedades específicas seleccionadas para la producción de biomasa
· Valoración por el contenido energético de la biomasa producida
· Balance energético positivo
· Mejor balance medioambiental por requerir menos inputs
· Posibilidad de utilizar con fines energéticos, toda la biomasa cosechable.
· Posibilidad de reciclar los elementos minerales producidos en los centros de transformación, para abonar los campos de cultivo.

Actualmente los cultivos energéticos son ya una realidad en algunos países, principalmente en Brasil y Estados Unidos, que centran la producción de caña de azúcar y maíz, respectivamente, para la obtención de etanol para carburantes de automoción. En Europa también se está desarrollando esta actividad, siendo en la actualidad el etanol de remolacha y los ésteres derivados de aceites vegetales los biocarburantes de mayor desarrollo. Asimismo, los cultivos leñosos (chopos, sauces…) y herbáceos (sorgos, cereales…) de corta rotación para aplicaciones térmicas (calor y electricidad) se están desarrollando en algunos países del centro y norte de Europa.

Según la propuesta de la Unión Europea, 45 millones de toneladas equivalentes de petróleo deberían proceder de cultivos energéticos y producidos en 10 millones de hectáreas de tierras comunitarias para el 2010 (Libro blanco de las Energías Renovables). Un total de 40 Mtep pertenecen a otros tipos de biomasa, tales como residuos madereros, agrícolas y forestales, ganaderos, industriales, lodos de depuradoras y la fracción orgánica de los residuos sólidos urbanos (FORSU). Es decir, los cultivos energéticos representan la mitad del total de la biomasa como fuente de energía.

Nuevas aplicaciones tecnológicas como la biogasificación de biomasa para la obtención de gas metano o la producción de biocarburantes de segunda generación mediante cracking catalítico, sumadas a las ya existentes de gasificación y combustión, hacen del uso de cultivos energéticos una materia prima potencialmente importante para la consecución de los objetivos marcados en el PER (Plan Nacional de Energías Renovables) donde se expone que la biomasa deberá aportar un 60 % del total de energías renovables en 2010.

La agroindustria que se está generando paralelamente al desarrollo de ciertas energías renovables, tales como la biomasa y los biocarburantes, hace que los instrumentos tradicionales usados en las labores culturales de sembrado, segado, empacado…, precisen de ciertas mejoras para adecuarlos a las características que estos nuevos cultivos poseen. Las diferencias de estos nuevos cultivos energéticos serían:

· Mayor densidad de siembra y plantas por hectárea.
· Mayor altura y porte (> 4 metros)
· Mayor diámetro del tallo y contenido en celulosa, por tanto, tallos más duros
· Mayor grado de humedad.
· Uso de especies y variedades específicas, tales como el sorgo, maíz, girasol y cereales de invierno forrajeros cultivados en condiciones especiales, pero con el fin de obtener biomasa.

La mecanización de los cultivos energéticos aún no se ha resuelto de manera satisfactoria no habiéndose desarrollado suficientemente la maquinaria específica, sobre todo a lo que se refiere a la recolección. La maquinaria utilizada hasta ahora es la convencional utilizada en cultivos similares que se debe ir adaptando para aumentar su eficiencia.

Actualmente la mecanización de estos cultivos es uno de los principales campos de investigación en los que se trabaja. El afianzamiento del uso de cultivos energéticos pasará por poner a punto la maquinaria necesaria, siempre que los rendimientos que se obtengan resulten satisfactorios.

Todas estas razones confirman la enorme dificultad en la fase de recolección que supone la labor de siega de la biomasa de estos nuevos cultivos energéticos con maquinaria agrícola convencional. Según un estudio realizado en la Junta de Andalucía se determina que “respecto a otros aspectos tecnológicos como la disponibilidad de maquinaria específica, se ha podido constatar que las mayores dificultades aparecen durante la fase de recolección. En muchos casos la mecanización es complicada, y en la mayoría de los cultivos se requiere la adaptación de maquinaria convencional para realizar la recolección.” (Estudio previo para la implantación de un Plan de cultivos energético; Consejería de Agricultura y Pesca, Junta de Andalucía)


Es necesario, por tanto, continuar con los estudios de I+D que generarán una mejora de la logística de la biomasa, disminuyendo la amortización de los equipos, los costes de transporte y garantizando el suministro.